miércoles, 29 de octubre de 2014

Llámalo Química Orgánica


 “´Éramos tan jóvenes que todo nos nombraba” Ismael Serrano


Llega Octubre a su fin y yo sin ningún texto que publicar. Y no es que me haya pasado nada que merezca ser contado, al contrario, estoy deseando que la inspiración termine de golpearme para poner por escrito todo lo vivido en este mes, pero de momento se resiste. Siempre he pensado que Septiembre y Octubre eran meses condenados a ser olvidados, eran los actores secundarios, los que pasan sin pena ni gloria… Parece ser que me equivocaba.

Asumid, sin miedo a equivocaros, que la causa de que no haya nada que publicar tiene nombre de mujer. Es difícil escribir sobre ella, pues es difícil plasmarla en el papel, pero cuando pienso en ella, a mi mente viene la portada de Avería y Redención, junto con sus melodías y sus versos. Intento no idealizarla, sé que, como todos, tiene sus inseguridades, sus dudas, sus rarezas… pero su pijama consiste en una camiseta de Jim Morrison y eso hace que se te olvide todo lo demás.

Sabed de ella que su color favorito es el rojo, le encantan los tacones, lleva una estricta dieta de solomillos al roquefort, deja unos pelos super largos en la almohada, su perfume dura dos días en las sabanas y que cuando sonríe de verdad enseña todas las encías, lo cual es uno de los espectáculos más adorables que podáis presenciar.

Pero supongo, que en el fondo, lo que la hace tan especial, es que, a pesar de que durante toda mi vida siempre he pensado que perder la cuenta de algo contaba como un fracaso, hasta que no ha llegado ella, no me he dado cuenta de lo maravilloso que podía ser perder la cuenta de los días en los que me levanto a su lado.


Peraltucho

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