viernes, 12 de febrero de 2010

Partiendo de cero

Llegará un día en el que decida partir dejándolo todo atrás. Sin despedidas, sin rumbo fijo. Viajaré por tierra, mar y aire. Veré lugares con los que sólo he soñado. Tiraré piedras con Sísifo desde alguna montaña. Tocaré mi armónica en Hamelín junto algún flautista local y daremos de comer a las gatas a las que les hayan cerrado los balcones los ratones que osaron seguirnos. En lo alto de algún faro encontraré a una mujer que mientras mira el mar me dirá que se llama Penélope, y con los ojos heridos por el salitre me contará que lo más difícil en el amor es cuando toca esperar. Beberé vino barato en alguna esquina con Bukowski, que intentará convencerme de que sólo te puedes fiar del sufrimiento en esta vida. Junto a Peter confundiré a las luciérnagas con hadas. En algún bar de mala muerte conoceré a una tal Casandra, que me dirá que algún día seré feliz y encontraré el amor, pero no la creeré. Jugaré a las cartas con Alicia, y perderé cuando decida apostarlo todo a la reina de corazones. Con Julio contaré hermosas historias de lo que nunca ocurrió. Y algún día decidiré que habrá terminado mi viaje, y que estaré listo para volver. Haré la maleta dispuesto a partir de nuevo hacia el hogar, y justo antes de salir me miraré al espejo, y me daré cuenta de que ya no soy el mismo. Paralizado me acordaré de ti, y acto seguido comprenderé que mi viaje no ha terminado. Que nunca terminará. Pues tendré miedo de que no me reconozcas. Tendré miedo de que no te guste en quién me haya convertido. Tendré miedo de que nunca me perdones el no haberme despedido de ti. Tendré miedo de que nunca me perdones el no haberte llevado conmigo.

Será entonces cuando despertaré. Te veré a mi lado, observándome en silencio. Me preguntarás que historia era esa que contaba. Yo te diré no me hicieses caso, que sólo hablaba en sueños. Tú me besarás y me susurras al oído: “Sigue soñando para mí”.

Peraltucho